Hay una prueba sencilla. Camisa blanca delgada, luz de oficina, y mirarse de lado en el espejo.
Los ganchos y la banda superior de una faja aparecen ahí. Esta prenda no lleva ganchos ni cierres, y el borde termina plano, sin costura gruesa que se marque.
Es lo que más se repite en las reseñas. Nadie en la oficina se dio cuenta.